miércoles, 26 de mayo de 2010

vuelvo a vivir, por un eterno segundo

Mil cosas me pasaron,
a lo largo de los años,
todas resultado
de malas decisiones,
de haber errado en lo que elegía.
Cada error me enseñó lo que es sufrir,
cada una de esas decisiones,
generó un nuevo nunca más.
Me fui forjando y logicando,
que la vida no tenía sentido.
Que el amor no existía,
porque cada persona que quise,
me terminó hiriendo.
Cada golpe me hizo más duro,
cada resultado me hizo más frío.
Llegué a creer que no tenía sentido vivir,
y me cree un escudo, para no pensar en eso,
para no resolver eso, dejando de vivir.
Me encerré en mi escudo y dejé de sentir.
Dejé de querer, y dejarme querer.
Tomé mis decisiones basándome en la lógica,
evitando crear vínculos que pudieran lastimarme otra vez.
Tras un golpe bajo, de una persona que apreciaba y en la que confiaba,
entre en un período de depresión que creí había durado 3 meses.
Tras esos 3 meses, cambié el rumbo de mi vida,
cambié de entorno, de trabajo, entré a un ambiente nuevo,
donde conocí personas, que me hicieron volver a confiar en la gente.
Pero siempre confianza al 99%.
Siempre todo bien, pero te estoy vigilando, te estoy midiendo.
Con el miedo a que me peguen de vuelta, con el miedo a la traición.
En ese 99% incluí a algunas personas, pocas, pero personas al fin.
Una de ellas, me volvió a traicionar.
Una de ellas provoca que me haga más duro, y achique ese 99%.
Otra de ellas, me demuestra día a día, que todavía hay algunas en las que se puede confiar al 100%
Una de ellas, trató de hacerme ver, que todo esto que perdí,
todo eso en lo que perdí la fe existe. Y se puede.
Irónicamente es una persona que pasa por cosas parecidas a las que paso yo.
Irónicamente, es una persona, que también la sufrió y peor que yo,
y sigue eligiendo creer en que se puede y sigue peleando.
Otra persona, a la que quise transmitirle mis experiencias,
a la que quise ayudar y contener,
a la que sin saberlo, amé, amo y voy a amar el resto de mi vida,
me hizo volver a creer, me hizo volver a amar. Me devolvió la vida.
Esto que digo de forma imperativa y convencido ahora,
es algo, que no logré ver antes, porque esa depresión de 3 meses,
nunca terminó.
Lo único que cambió al final de los 3 meses fue la forma de vivir esa depresión.
Cambié de estar tirado en una cama,
a buscarme todo el tiempo cosas, actividades, ocupaciones, tiempo ocupado
en cosas para no pensar en esa depresión. Para no resolver lo que me generaba esa depresión.
El no sentir, el enfriarme, y reprimir cualquier sentimiento,
me sirvió de escudo para que no me lastimen de vuelta.
Y encerrado en ese escudo me estaba muriendo.
Esa depresión, me hizo buscarme actividades, trabajos, tareas para estar ocupado
y no enfrentar lo que me estaba pasando.
Me estaba enamorando otra vez y no podía permitirlo.
No podía dejar, que me lastimaran otra vez.
Esa depresión no me dejó quererte como quería.
Esa depresión me cegó, al punto de intentar ayudarte en lugar de contenerte.
Esa depresión llega a su fin hoy.
Llega a su fin hoy porque no voy a seguir viviendo así.
No puedo permitirlo, porque no tiene sentido mágico, ni lógico.
No me hace bien, me sigue matando por dentro.
Me sigue destruyendo.
Hoy tengo claro que ya no importan los caminos, ni como ni cuando,
más de lo que me importa con quien los recorra.
El tiempo se detuvo, y no me importa que pase mañana,
de que trabaje, como viaje, o como viva.
Porque hoy tengo todo lo que creía que quería y sigo mal.
Sigo en esa depresión.
Y lo único que me importa, lo único que me mantiene en vida,
la única razón por la que quiero seguir viviendo,
sos vos.
Quiero quererte, quiero abrazarte, contenerte.
Sin importar si llueve, si tengo trabajo, si hago una fiesta,
o si están mis amigos.
Quiero escucharte, caerme con vos cuando caigas, para que nos levantemos juntos,
regalarte una sonrisa, cuando llores.
Quiero ser feliz, y dejar de mentirme a mi mismo, que sin sentir, no me lastiman,
porque si no siento no estoy vivo, si no siento, estoy muerto en vida.
Me enseñaste lo más importante que una persona puede enseñar,
me enseñaste a sentir, a amar, a vivir.
Y ahora que sé lo que es sentir otra vez,
ahora que se lo que es estar vivo,
no quiero seguir estando muerto en vida.
No voy a estar muerto en vida, voy a amarte hasta el resto de mis días,
o voy a morir en el intento.
Hay líneas que se cruzan y no se puede volver para atrás.
Vos me enseñaste a volver de esa línea que crucé.
Me enseñaste a volver a la vida.
Y si ahora, que se lo que estar vivo, habiendo estado muerto,
no voy a seguir viviendo como vivía.
Si no puedo vivir, si no puedo amarte,
si no puedo estar cada mañana y cada día, y cada noche,
para y por vos, no quiero seguir viviendo.
Sos la razón de mi existencia, y de mi continuidad en este mundo.
Y me voy a levantar cada día con una sola misión,
demostrártelo con cada palabra, beso, abrazo, y hecho.
Me llevó unos días de estar solo darme cuenta de todo esto.
Pasaron unos días, y por cada uno de esos días voy a pagarte con 100 años de mi vida.

Mario Daniel Pipieri
26 de mayo de 2010